El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

El lado irónico de la identificación | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
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El lado irónico de la identificación

por Gustavo Stiglitz

El lado irónico de la identificación

En París no se acaba nunca, Enrique Vila-Matas cuenta que siempre admiró a Hemingway y quiso ser como él.

No importa si es verdad o ficción, muy lacaniano, dice que todo eso es verdad porque fue inventado.

Hay dos maneras en ese "ser como él" en el libro: "el derecho a creerme que me parezco" y ser "idéntico, incluso en su vertiente más estúpida."[1]

Hay una distancia entre el creer en el parecido y la estupidez de lo idéntico.

Vila-Matas percibe que hay un lado oscuro de la identificación.

La identificación escribe en clave del Otro la respuesta al vacío identitario en el ser hablante. Esto es irónico, es el lado irónico de la identificación.

¿Será por eso que Lacan pudo decir que "la ironía infernal del esquizofrénico...implica la raíz de todo lazo social"?[2]

La identificación es entonces un tratamiento irónico de lo real. Inscribe al sujeto en el campo de un Otro que no existe, a partir de un vacío. Solo que el sujeto identificado - si tiene la suerte de estarlo - no lo sabe.

Hacer aparecer ese lado irónico de la identificación es una oferta del psicoanálisis al que esté dispuesto a soportarlo. El efecto a esperar es la "caída de las identificaciones", que nunca es total, sino que se trata más bien de una revisión irónica de las mismas, lo que permite una relectura de las ficciones con las que cada uno tejió su destino.

No es obligatorio querer eso, pero es la única manera, salvo el arte, de no convertirnos exactamente en las historias que nos contamos sobre nosotros mismos, sin ninguna distancia, sin espacio, para la respuesta creativa ante la contingencia.

NOTAS

  1. Vila-Matas, E. París no se acaba nunca. Ed. Seix Barral. Buenos Aires. 2014
  2. Miller, J. A." Ironía". En: Revista Consecuencias N° 7, Noviembre 2011.
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