El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

Creencias y pase | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Pase

Creencias y pase

por Gabriela Dargenton

Creencias y pase

La experiencia de un análisis se desenvuelve desplegando distintas dimensiones de la creencia desde la entrada, durante su curso y en el momento del fin. En numerosas ocasiones los obstáculos de la cura son la consecuencia de la fijeza libidinal que a veces tienen estas creencias, y que al encontrarse con la interpretación- desafortunada- que se empecina en señalarlas, emerge un palo en la rueda de su decurso. Es muy útil en esto recordar cuando Lacan señala la diferencia entre la interpretación verdadera pero inexacta[1]; es decir que con las creencias es preciso operar con la prudencia que implica poder explorar precisamente qué lugar y qué función cumplen en la economía libidinal de cada uno.

Jacques Lacan ha vinculado también la creencia con los distintos elementos que el discurso analítico pone en juego toda vez que se instala la transferencia: la creencia y el amor, la creencia y el saber, la creencia y el sentido, etc. Hay especialmente una referencia que es útil al respecto, dice: "cualquiera que viene a presentarnos un síntoma, allí cree."[2]

Ahora bien, si el análisis constituye un largo camino hacia el encuentro con un trazo de estilo que se soporta en la diferencia absoluta, entonces creencia y síntoma serán un binario articulado a la dimensión libidinal en juego en la temporalidad de la transferencia. Así, alguien que pide un análisis no implica necesariamente que crea en el Incc. ; podrá tener creencias que se vistan con el Ideal, o, que constituyen identificaciones de las que goza sin saberlo y que le sirven inclusive para defenderse de lo que tenga de más Real el Incc. Pero, podría ser también que se encontrase durante el análisis con el acontecimiento imprevisto que lo confronta a cada uno a lo inexorable de un Real: "el misterio del cuerpo que habla."[3] Así fue en mi experiencia analítica, mantenía a distancia la creencia en el inconsciente durante muchos años-ojariza mediante hacia el analista-cuando un brutal acontecimiento de cuerpo se introduce en la economía libidinal de la transferencia haciéndome saber que lo Real no le pide permiso a la lógica para aparecer. Recién allí- y por supuesto leído a posteriori- comparecí a la creencia en el Inconsciente, ni un minuto antes. Pasó más tiempo hasta captar algo de lo que sería la iteración de un real indomesticable. Creer en el Incc requiere que el analizante pase por la experiencia de "los puntos suspensivos del síntoma"[4] que cuestiona la inexistencia de la no-relación sexual.

Así entonces, confrontados por el final del análisis a algo de lo irreductible de un Real que parasita al hablante en su condición de tal, ¿podríamos hablar de creencia- real? Un sintagma cuyo hueso no cese.

NOTAS

  1. Lacan, J, Escritos 2. La dirección de la cura y los principios de su poder. Ed. Siglo XX, pp. 577 a 581
  2. Lacan, J, Seminario XXII, Clase del 21-1-75. Inédito
  3. Lacan, J, Seminario XX , ed. Paidós.
  4. Lacan, J, op-cit.
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