El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

Sebastián Basualdo | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Nominados

Sebastián Basualdo

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La Nuez: Quizá sea un supuesto, pero entendemos que, para la creación de un personaje, debes tomar cierta distancia de él realizar una suerte de tarea de desidentificación. Si esto es así ¿Cómo es ese proceso?

Sebastián Basualdo: En el proceso mismo de la escritura o de creación –que por cierto entraña algo de misterio; me refiero al proceso en su totalidad– hay en sí mismo como bien decís una desidentificación que se da de modo natural. Supongamos un escritor que da toda la sensación de ser autobiográfico, vale decir que trabaja a partir de sus experiencias (curioso que la palabra experiencia signifique etimológicamente "recuerdo acumulado"). Vive un determinado hecho, lo atesora, pasa el tiempo, un día se le ocurre una determinada historia, que no es una anécdota ni mucho menos una ocurrencia, es una historia que lo remite a él mismo. Entonces se sienta a escribir, vale decir ¿a recordar? ¿ a inventar? Si entre lo que uno vive y lo que recuerda media una distancia, lo mismo sucede entre lo que recuerda y lo que escribe. Aquello que vivió quedó detrás de lo que recuerda. La primera construcción del personaje en torno a su circunstancia –la historia– estaría en esa zona intermedia. Es casi la misma distancia que existe entre el autor y el narrador. La primera persona es un artificio literario que puede servir para generar muchos efectos, sobre todo el de dar la impresión de ser autobiográfico; pero no es así. ¿No tiene Kafka un narrador que es un mono? Ahí ya hay una distancia evidente.

LN: ¿Cómo es que encontras el tono y la voz de tus personajes? ¿Podes contarnos algo sobre ese proceso?

SB: Para encontrarlo tengo que tener muy claro la edad y el sexo de esos personajes. Y sobre todo, que hablen y piensen de acuerdo a su contexto narrativo. Una de las mayores dificultades es el personaje de los niños en una narración en presente del modo indicativo. Cuando el autor usa el pretérito imperfecto es más sencillo. La escritura no puede reproducir mecanismos de pensamiento de la infancia. Fijate que ni Joyce trabaja el libre fluir de conciencia en la niñez.

LN: Y luego, en los intervalos del proceso de la escritura ¿Podes separarte de tus personajes? Es algo que sucede luego de finalizado el texto? ¿Es algo que nunca sucede?

SB: Escribir es convivir con esos personajes. Escucharlos hablar, verlos moverse. Después de escribir un libro tenés que salir de ese universo y lleva tiempo. Por un lado hay una sensación de vacío y por otro, como diría Faulkner, te quitaste una obsesión de encima.

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