El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

Gonzalo Unamuno | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Nominados

Gonzalo Unamuno

Lila

La Nuez: En la novela Que todo se detenga presentabas a Germán Baraja, un personaje que, entre otras cuestiones, establecía un vínculo particular con los otros y con el mundo. En tu nueva novela, Germán Baraja regresa, pero en esta oportunidad algo se acentúa y es la discordía que presenta con lo femenino. Querrías contarnos un poco al respecto?

Gonzalo Unamuno: Mi personaje, Germán Baraja, tiene una perversión psicopática y un trasfondo de homosexualidad no asumida. Él niega la integración de lo femenino en la estética creativa del hombre, y lo convierte en odio hacia la mujer. Surge de mi novela Que todo se detenga; ahí se enuncia a sí mismo a lo largo del texto, pero los límites que trasgrede no superan el orden de lo verbal. En Lila pasa a la acción y extrema, de las principales características de su personalidad, (nihilismo, drogadicción, incapacidad de asumir responsabilidades y de tender lazos perdurables, falta de empatía), una por sobre el resto: la misoginia.

Lila es la mujer que él manipula para vengarse de todas, sobre la que descarga el resentimiento acumulado y el rechazo que le genera el avance de la lucha de las mujeres. Pero, ojo: un demente con la inteligencia y el intelecto de Germán, que es consciente de su condición mental, muy rara vez mata, más bien considera el asesinato como una torpeza imperdonable propia de gente sin dominio sobre sí misma. Si mata es porque llega a un límite del cual no hay retorno. Algo que hoy sucede a diario con la masculinidad puesta en jaque: se está cobrando la vida de muchísimas mujeres. Por eso me atrevo a pensar que el replanteo estructural al que obliga el feminismo es también una seria amenaza para el psicópata integrado.

XXVII Jornadas Anuales de la EOL