El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

Enzo Maqueira | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Nominados

Enzo Maqueira

Enzo Maqueira

La Nuez: Tu novela Electrónica tiene una particularidad. Los nombres de los personajes parecen ser descriptivos. Por ejemplo están "la profesora" o "el meditante del amor". ¿Cómo es que realizas la elección o la creación de los nombres?

Enzo Maqueira: Tengo un problema con los nombres. Siempre me suenan antinaturales. No es que crea que es la literatura deba ser natural, pero los nombres me hacen ruido. Un poco tiene que ver con que uno no se nombra a sí mismo con su nombre, salvo excepciones. Y es mucho más usual que uno se identifique con una profesión, o con un rol dentro de la familia. Uno se piensa a sí mismo desde el concepto: "soy madre", "soy estudiante de abogacía", "soy psicoanalista", etc. Esa forma de pensarnos define, en gran medida, cómo nos comportamos. Los nombres de los personajes se definen por sus comportamientos: la profesora lo es toda la novela, igual que el meditante del amor. Son y están en el mundo desde esos conceptos.

LN: En el proceso de escritura de la novela, según tenemos entendido, ha variado el sexo del protagonista. ¿Por qué ha sido ese cambio de identidad sexual y en qué ha variado en el resultado final del libro?

EM: Todavía no había aparecido con fuerza el feminismo, pero ya había algo en el aire. Cuando terminé una primera versión del libro, tenía a un profesor de treinta y pico con una alumna de dieciocho. Me pasaron dos cosas: había escrito un libro que ya había sido escrito demasiadas veces (por citar sólo un ejemplo: el vínculo hombre maduro/ adolescente en "Lolita") y, además, sentí que el mundo ya no necesitaba de esas historias, que no quería poner otro ladrillo más en el muro del patriarcado. Así que me propuse invertir los roles: una profesora de treinta y pico y un alumno de dieciocho. No modifiqué nada más, excepto alguna cuestión muy puntual. Partía de una hipótesis: no existen diferencias de género en cuanto a la forma en que hombres y mujeres experimentamos el amor. Eso de que las mujeres no separan sexo de amor y los hombres sí... Todo eso es pura construcción cultural, por supuesto que asentada en el machismo. Así que la novela contó la misma historia, sólo que cambió de protagonista. Y la hipótesis quedó comprobada cuando empezaron a llegar los comentarios de las lectoras, que se sentían identificadas con lo que vivía la protagonista.

LN: Recientemente ha salido un nuevo libro tuyo. El título Hágase usted mismo ya da cuenta de una suerte de autocreación. ¿Podes contarnos algo de ésta auto creación o de la creación de una nueva identidad?

EM: Ese "Hágase usted mismo" tiene varios significados: el intento por reinventarse, la búsqueda de la supuesta virilidad masculina, la necesidad imperiosa que tenemos de aferrarnos al concepto de "felicidad". Es un imperativo que define mucho de lo que atravesamos en estos tiempos. El modo en que nos obligamos a ser felices, la desesperación por ser nuestros propios ceo's, la forma en que una voz externa parece empujarnos a sobreactuar el éxito... De todo eso habla el libro, a través de la historia de un hombre aburrido y abochornado por lo que hizo con su vida, que viaja a la Patagonia, a la casa donde pasaba los veranos de su infancia, para tratar de empezar de nuevo.

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