El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

Nominación y referencia | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Frutos y cáscaras

Nominación y referencia

por Graciela Esperanza

Nominación y referencia
Fotografía: Griselda Lozano

“Ahí concentrado en la ambigüedad de esa palabra (referencia) está el estatuto epistemológico del psicoanálisis”.

Miller, Jacques-Alain, Curso 1,2,3,4, clase de 24 de abril 1985, inédito.

Esta afirmación extraída del curso de Miller 1, 2, 3, 4 –del año 1985– introduce una pregunta: si el saber en psicoanálisis es siempre un saber en fracaso, la referencia está siempre vacía y no cesa de no escribirse como vacía, ¿cómo pensar el estatuto epistemológico del psicoanálisis en tanto éste se vale de la interpretación (término que también siempre desliza) como su instrumento? Miller caracteriza a la epistemología de Lacan articulada a una doble condición, por un lado “realista”, debe atender al realismo de la estructura, y “creacionista” en tanto el significante ya está allí como causa de goce. Esta doble condición no dispensa a esta epistemología de confrontarse con ese vacío de saber fundamental.

Lacan declaró su realismo como medieval, al afirmar que, los nombres no son un artificio sino conectan con lo real, hay el realismo de la estructura. Al revés de lo que se podría pensar, en la construcción de una epistemología propiamente analítica, el nombre conecta con la cosa. Así la nominación perfora lo real y fija el vacío de la referencia, introduce en la experiencia analítica un sentido en lo real, anudando lo simbólico a lo real, si no disyuntos. Algo se detiene, cesa. Tocar en la experiencia vía la nominación algo de lo real compromete la caducidad de lo infinito, que algo cese de no escribirse.

Cuando Lacan aborda en el Seminario V y el Seminario XII el Nombre propio, con el Signorelli de Freud, demostrará lógicamente que en el olvido aparece el nombre como perdido. El nombre perdido indica la falta, ésta adviene al ser. En esa articulación entre olvido, falta y nombre, lo que se vislumbra es el agujero de la referencia. Partiendo de ese acto fallido, Lacan le dará a la nominación estatuto de acto.

No se trata de la función del significante llamando a otro para su deslizamiento en la cadena, sino de una función presente en el nombre que es la indicar el agujero y al mismo tiempo, por su función anudante, fijar la referencia (Kripke).

Así la construcción de una epistemología propiamente analítica, cobra perspectiva en la operación conceptual y práctica de la nominación, que es un punto de apoyo. Esa construcción constituye una exigencia primaria sin la cual, o bien, nadaríamos en un nominalismo de nefastas consecuencias, ya que volatiliza lo real introduciendo lo infinito de la mano de “n…” singularidades sin real –de manifiesto hoy en la cuestión del género–, o bien, nos encontraríamos siempre impotentes y sin respuesta frente a un real que todo el tiempo puede encabritarse.

XXVII Jornadas Anuales de la EOL