El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

La identidad como locura, puntos de partida hegelianos | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Frutos y cáscaras

La identidad como locura, puntos de partida hegelianos

por Elena Levy Yeyati

La identidad como locura, puntos de partida hegelianos
Fotografía: Alex Crivelli. Mármol. Edimburgo. 2011

La distinción entre identidad e identificación se plantea tempranamente en la enseñanza de Lacan. Un desarrollo importante se encuentra en “Acerca de la causalidad psíquica” [1]. Se trata de un enfoque referido a una figura hegeliana de la conciencia que representa la locura humana. Es la ley del corazón y su delirio de infatuación. En ese texto, Aimée es el caso paradigmático.

El pasaje al acto de Aimée se produce cuando, habiendo quedado liberada por completo de sus deberes como madre, deviene independiente para hacer cumplir la ley de su corazón. Inmediatamente, delirantemente, en su infatuación cree que, en tanto encarna la pureza, debe imponerse por sobre la frivolidad y la vanidad que enferma a la humanidad… y le asesta una violenta cuchillada a una actriz para hacer valer su acto de inmediato como lo universal, para todos.

Así, el “delirio de identidad”, para nombrarlo con Miller [2], es en verdad algo particular, que reviste solamente la forma de la universalidad. De ahí que los demás no encuentren plasmada en este contenido la ley de su corazón (el de cada uno), sino más bien la de otro. El delirio de identidad se basa en cierta forclusión del Otro, como la denomina Miller, donde el sujeto se extraña del Otro, se exterioriza de él y viceversa.

No olvidemos que la ley del corazón es una forma del individualismo moderno -tal como lo enseña Hyppolite [3]-. Vale decir, se trata de una figura que sabe inmediatamente su deseo de felicidad como necesario, universal. Felicidad individual que, sin embargo, desconoce la lógica de uno por uno. La inmediatez significa que la ley es para todos pero desde el punto de vista de uno, porque no es así para todos los otros. Hyppolite ve en esta figura hegeliana el sentimentalismo, el romanticismo del movimiento Sturm und Drang que se opone a la Ilustración: ¡Que cada cual siga las indicaciones de su corazón! -no el orden común, de todos, vacío y externo-.

Si la identidad equivale a la afirmación inmediata de “yo es igual a yo” -como formula Miller, siguiendo tal vez a Hyppolite quien también escribe “yo = yo”-, la identificación se constituye bajo el signo de la mediación del deseo del Otro. Pero ese sería otro capítulo…

A propósito de los delirios de identidad ¿qué ha cambiado hoy? En tiempos del romanticismo, y hasta en los comienzos del siglo XX, el delirio de identidad era encarnado por seres violentamente pasionales. ¿Podemos postular esa facilidad para pasar al acto en el narcisismo contemporáneo? ¿Cuál es la diferencia entre el delirio de identidad individual y los delirios colectivos de identidad?

“El psicoanálisis y la discordia de las identificaciones”, título de las jornadas de este año, nos dan la ocasión de volver sobre un tema tan clásico como moderno.

NOTAS

  1. Lacan J. (1946; 1988) “Acerca de la causalidad psíquica”, En: Escritos 1. Siglo veintiuno.
  2. Miller J.-A. (1994; 2011) Donc. La lógica de la cura. Paidós.
  3. Hyppolite J. (1946; 1974) Génesis y estructura de la “Fenomenología del espíritu” de Hegel. Península.
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