El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

Cuerpo - Fanatismo | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Frutos y cáscaras

Cuerpo - Fanatismo

por Eduardo Suárez

Cuerpo - Fanatismo
Fotografía de Graciela González Horowitz

Las paulatinas intervenciones de J-A Miller a propósito de los atentados en París en el año 2015, nos acercaron los debates entre distintos discursos alrededor de la interpretación de las manifestaciones del fundamentalismo islámico, y nos condujeron hasta el punto en donde se precipitan los datos para intervenir analíticamente en la discordia de esos discursos. Precisamente, aquellos que permiten circunscribir el efecto de goce en el cuerpo del fanático.

Para dar cuenta de la locura fanática, no alcanza con la teoría de la adhesión a un símbolo por oscuro y maligno que supongamos su origen, así como tampoco a una ideología particular, sea cual fuese su contenido. Recordemos que para Lacan incluso la idealización de la raza en el nazismo era un hecho secundario y que la verdadera cuestión para él, era cómo entender el viraje a la radicalización segregativa. Por eso avanzó sobre el tema siguiendo a Freud en su propuesta de pensar con el modelo de la hipnosis y no con el del amor y agregó, por su parte, a la representación significante, la fascinante presencia del objeto en la identificación constituyente de la masa.

Análogamente, Miller en la época referida, diferencia la relación del cristiano y el musulmán con Dios, considerando el pasaje del Uno universal al Uno del goce que toca al cuerpo de cada fiel. El Uno cristiano es un semblante, en el fondo, sostenido por el sentido paterno. En cambio, el Uno islámico, es algo que atraviesa el plano del sentido, y, en esa medida, llega al cuerpo con un efecto de goce imposible de elucubrar simbólicamente. Es posible hacernos así una idea de los elementos implicados en la gradación identificatoria que llega al fanatismo, y captarlos en sus expresiones: Sea en los cánticos, en las salmodias, o en las arengas de los rituales más variados, puede oírse, sólo, fraseado sin sentido, al Uno del goce repetirse en la jaculatoria fanática agitando los cuerpos, comunicándolos por resonancia en un éxtasis común.

Cuando para el fundamento del lazo social lo que prima es el goce, el psicoanálisis extiende su compromiso y tiene la ocasión de ofrecer una alternativa a la deriva fanática hacia la pulsión de muerte. Después de todo, es inherente a la formación analítica el hacer algo con un fanatismo del cuerpo que se llama síntoma.

XXVII Jornadas Anuales de la EOL