El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

Creencia–increencia, entre mitología y superstición | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Frutos y cáscaras

Creencia–increencia, entre mitología y superstición

por Graciela González Horowitz

Creencia–increencia, entre mitología y superstición
Fotografía de Adriana Fanjul

El vínculo con el Otro porta un agujero irreductible. In-creerlo (Unglauben) deja al ser parlante sin salida, en un eje imaginario, que hoy lo encuentra inmerso en las aguas de la segregación. Las creencias e increencias que se establecen en los vínculos no se pueden dejar de remitir a la posición del parlêtre con relación a su propio discurso. Ese que está agujereado. Es así que Miller nos recuerda que un compuesto de síntoma y fantasma (1), enfatizando el goce del síntoma, sitúa justamente aquello que de la identificación no consigue identidad, pues la verdad y el goce están unidos por una relación de imposibilidad. Eso habla en nosotros, en nuestra singularidad.

El “pienso que soy” es la treta de intentar obturar la discordia que estalla en el encuentro entre lalengua y el cuerpo dejando cicatriz. Pero “el pienso”, no es otra cosa que la sutura de la ausencia del ser del sujeto. En nuestra orientación como analistas “agujerear la sutura exige atravesar lo que un discurso explicita de sí mismo: que se distinga de su sentido, su letra”. (2)

Las identificaciones, las marcas de goce, nos dicen de esa mixtura que nos fija o nos causa según tomemos o no el camino de estar al servicio del discurso analítico para servirnos de él. Hacer un buen uso tanto en “la cura” como “en la ciudad” (3) y sin dejar de interrogar la autoridad analítica.

Este desafío nos encuentra en una época –como bien lo ha presentado S. Ons (4) – en la que se expresa la declinación de la creencia en la extimidad como una resistencia al psicoanálisis. Esta increencia “en un sitial ajeno al régimen del yo” nos lleva ineludiblemente a centrarnos en la relación entre la responsabilidad subjetiva y el uso de la creencia. Es así que recordando a Freud me pregunto, si esta incredulidad posmoderna así como la certeza relativa “a la malignidad de los otros” no se podría leer como una posición supersticiosa.

Freud en “Psicopatología de la vida cotidiana” (5) indaga la creencia en el inconsciente y la implicación subjetiva comparando la posición tanto del psicoanalista como la del paranoico para decir del supersticioso, del Aberglauben. Allí nos permite leer que el paranoico al igual que el psicoanalista tiene certeza de que eso que acontece le concierne a él. Pues si bien es la paranoia la que nos dice del mecanismo de proyección, la certeza del paranoico no aplica al contenido, él no sabe lo que “eso” quiere decir. Pero sí tiene la certeza de que le concierne.

Mientras que el supersticioso nada sabe de la motivación de sus propias acciones casuales. Proyecta al exterior e interpreta los accidentes, como un suceso de carácter real. Hay en él una ausencia de creencia en el inconsciente. Aberglauben. Pone lo oculto afuera. Lejos está de indagar el goce que lo habita.

Freud señala: “Son dos las diferencias entre mi posición y la del supersticioso: en primer lugar, él proyecta hacia afuera una motivación que yo busco adentro; en segundo lugar, él interpreta mediante un acaecer real el azar que yo reconduzco a un pensamiento. No obstante, lo oculto de él corresponde a lo inconsciente mío (…)”. (6)

Frente a esta declinación de la creencia en lo éxtimo, creo entonces pertinente dejar abierta la cuestión sobre si se puede pensar que estamos asistiendo a una época que nos dice de un sujeto tomado por un oscuro discernimiento que espeja su singular “discordia” con ayuda de la paranoia en la construcción de una realidad suprasensible. Y si además esta certeza que paradójicamente agrieta al ser humano no está tomando cuerpo de mito ya que Freud nos dice que él cree de hecho “que buena parte de la concepción mitológica del mundo, que penetra hasta en las religiones más modernas, no es otra cosa que psicología proyectada al mundo exterior”. (7)

NOTAS

  1. Miller, J.-A.: Los signos del goce, Paidós, Buenos Aires, 1998.
  2. Miller, J.-A.: “La sutura”, en Matemas II, Manantial, Buenos Aires, 1998, p. 55.
  3. Laurent, E.: El Orden simbólico en el siglo XXI. Consecuencias para la cura”, Lacaniana N°12, Grama, Buenos Aires, 2010.
  4. Ons, S.: “Creencia e identificación”, en Segunda noche preparatoria hacia las XXVII Jornadas Anuales de la EOL”, 28 de agosto del 2018, http://www.xxviijornadasanuales.com/template.php?file=actividades-preparatorias/creencia-e-identificacion.html
  5. Freud, S.: “Psicopatología de la vida cotidiana”, Apartado 12: 'Determinismo, creencia en el azar y superstición: puntos de vista' (1901 y agregados 1907-1912 y 1920), Obras completas, Vol. 6. Amorrortu, Buenos Aires, 1992, p. 233-270.
  6. Ibíd., p. 250
  7. óp. Cit. n° 5, p. 251.

BIBLIOGRAFíA

  • Laurent, E.: El Orden simbólico en el siglo XXI. Consecuencias para la cura”, Lacaniana N°12,Grama, Buenos Aires, 2010
  • Freud, S.: “Psicopatología de la vida cotidiana”, Apartado 12: 'Determinismo, creencia en el azar y superstición: puntos de vista' (1901 y agregados 1907-1912 y 1920), Obras completas, Vol. 6.
  • Amorrortu, Buenos Aires, 1992, p. 233-270.
  • Miller, J.-A.: Los signos del goce, Paidós, Buenos Aires, 1998.
  • Miller, J.-A.: Matemas II, Manantial, Buenos Aires, 1998
XXVII Jornadas Anuales de la EOL