El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

Reabrir la fuga | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Cita con cita

Reabrir la fuga

por Patricio Alvarez Bayón

Un lazo – Un lugar fundamental
Fotografía: Alex Crivelli. Otoño. Caba. 2011

"Los sujetos de un tipo no tienen pues utilidad para los otros del mismo tipo. Y es concebible que un obsesivo no pueda dar el más mínimo sentido al discurso de otro obsesivo. Precisamente de ahí parten las guerras de religión: si es cierto que, en lo que se refiere a la religión (pues es el único rasgo por el cual las religiones hacen clase, por lo demás insuficiente), hay obsesión en juego".
Lacan J., "Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los Escritos", Otros Escritos, Paidós, Bs As, 2012, p.584.

La cita da cuenta de dos advertencias de Lacan: una para el analista, la otra para el lazo social.

Para el analista, debe complementarse con otra cita del texto, que le da su contexto: "(…) la experiencia de un análisis hace entrega al analizante (…) del sentido de sus síntomas. Pues bien, estas experiencias no podrían sumarse. Freud lo dijo antes que yo: todo en un análisis debe ser recogido como si nada hubiera quedado establecido en otro lado. Esto solamente quiere decir que la fuga del tonel ha de ser siempre reabierta".[1] En la fuga del tonel, Lacan designa a lo real. Por eso, la advertencia al analista consiste en que, por haber cobrado cierta experiencia en analizar muchos pacientes, podría caer en el riesgo de perderse lo que fuga, donde se indica lo real.

Peor en cuanto a la obsesión, en la que la fuga del tonel intenta taparse, controlarse, aislarse, anularse. De ahí la advertencia: menos aún se debe sumar la experiencia de un obsesivo a otro, dado que es cuanto más un analista podría perderse el real en juego, siendo el obsesivo el que más intenta atrapar el sentido por la vía de lo imaginario.

La segunda advertencia es para el lazo social: los obsesivos de un tipo intentan dar sentido a los de otro, y de ahí parte la segregación, porque en la medida en que el real de la fuga de sentido no se soporta, se excluye. De ahí que las religiones hacen clase: porque permiten la identificación imaginaria, que tapa la fuga segregando el real en juego.

Esto puede sonarnos lejano si sólo aludimos a las guerras de religión, pero se nos hace cercano si en esa guerra de mutuas identificaciones de los de un lado y segregaciones de los del otro, nombramos una palabra: la grieta. Allí, puede escapársenos lo real, cuanto más identificados estemos.

NOTAS

  1. Lacan J., "Introducción a la edición alemana de un primer volumen de los Escritos", Otros Escritos, Paidós, Bs As, 2012, p.583.
XXVII Jornadas Anuales de la EOL