El Psicoanálisis y la Discordia de las Identificaciones

Amarás a tu prójimo como a ti mismo | XXVII Jornadas Anuales de la EOL
Cita con cita

Amarás a tu prójimo como a ti mismo

por Inés Sotelo

Amarás a tu prójimo como a ti mismo
Canonización de Catalina, por el papa Pío II, obra de Pinturicchio. *

La cita: "Podemos fundarnos en lo siguiente, cada vez que Freud se detiene, como horrorizado, ante la consecuencia del mandamiento del amor al prójimo, lo que surge es la presencia de esa maldad fundamental que habita en ese prójimo. Pero, por lo tanto, habita también en mí mismo. ¿Y qué me es más próximo que ese prójimo, que ese núcleo de mí mismo que es el del goce, al que no oso aproximarme? Pues una vez que me aproximo a él –éste es el sentido de El malestar en la cultura- surge esa insondable agresividad ante la que retrocedo, que vuelvo en contra mío, y que viene a dar su peso, en el lugar mismo de la Ley desvanecida, a lo que me impide franquear cierta frontera en el límite de la Cosa."
Lacan J, El Seminario 7, La Ética del psicoanálisis, Paidós, Bs As, 1990, p. 225

En el seminario 7 Lacan destaca la profunda disyunción entre significante y goce, destacando J.-A. Miller una de las consecuencias clínicas: "el síntoma formula en definitiva que el goce es malo". Asignación del goce a lo real, das Ding, con su carácter extraño y siniestro, significa satisfacción pulsional.

Catalina de Siena (1347-1380) desde muy pequeña se flagelaba y no comía, la Iglesia interpretó como la máxima expresión de santidad y amor al prójimo su conducta de ingerir objetos de desecho de los cuerpos de pacientes moribundos y así controlar su propia repugnancia. Alucinaciones, penitencias combinando la anorexia con la ingesta de trozos de madera para luego vomitar y expulsar el objeto que se había introducido, muriendo por inanición al limitar su dieta al "cuerpo de Cristo": a hostias y agua.

Goce real que la invade y que tiene como destino, la ingesta y el vómito, compromiso con su amor a Jesús vía ese resto, que tomado del prójimo es a la vez rechazado y expulsado. Campo del das Ding, del goce reducido a un lugar vacío que por momentos es llenado de estos restos: vomito, heces, madera, órganos desmembrados.

Catalina de Siena muestra sin velo, la presencia de lo malo que habita al prójimo al que devora y expulsa, con un tratamiento, así, de lo real por lo real.

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